🚨 LA COPA “INOFENSIVA” NO ES TAN INOFENSIVA: EL ALCOHOL ESTÁ RELACIONADO CON 7 TIPOS DE CÁNCER Y ESTO ES LO QUE DEBES SABER

El alcohol y los 7 tipos de cáncer que muchas personas desconocen
Durante años se ha repetido la idea de que una copa de vino puede ser beneficiosa para el corazón o que una cerveza de vez en cuando prácticamente no representa ningún peligro. Sin embargo, cuando hablamos específicamente de cáncer, la evidencia científica obliga a mirar el alcohol de otra manera.
La Organización Mundial de la Salud y la Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer reconocen que el consumo de bebidas alcohólicas causa al menos siete tipos de cáncer. Estos incluyen cáncer de la cavidad oral, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto, y cáncer de mama en mujeres.
Esto no significa que todas las personas que beben alcohol desarrollarán cáncer. El cáncer es una enfermedad compleja y existen numerosos factores que influyen en su aparición. Significa que el alcohol es un factor de riesgo demostrado y que, en términos de prevención del cáncer, consumir menos alcohol reduce la exposición a ese riesgo.
1. Cáncer de boca
El alcohol está relacionado con cánceres de la cavidad oral. Cuando una persona consume alcohol, el organismo transforma el etanol en acetaldehído, una sustancia capaz de dañar el ADN.
Además, el alcohol puede facilitar que otros agentes carcinógenos entren en contacto con los tejidos de la boca.
El riesgo puede ser especialmente preocupante cuando el consumo de alcohol se combina con el tabaquismo. Alcohol y tabaco pueden actuar conjuntamente aumentando considerablemente el riesgo de determinados cánceres de cabeza y cuello.
2. Cáncer de garganta
La faringe también está entre las zonas cuyo cáncer tiene una relación causal demostrada con el consumo de alcohol.
La palabra “garganta” puede referirse a diferentes estructuras, pero en términos científicos la IARC incluye el cáncer de la faringe entre los cánceres asociados causalmente al alcohol.
Una persona puede no notar inicialmente síntomas específicos. Por eso, lesiones persistentes, dolor, dificultad para tragar, cambios de voz o molestias que no desaparecen deben ser evaluados por un profesional sanitario.
3. Cáncer de laringe
La laringe, donde se encuentran las cuerdas vocales, también puede verse afectada.
El consumo habitual de alcohol aumenta el riesgo de cáncer de laringe. De nuevo, fumar puede incrementar todavía más el riesgo.
Una ronquera persistente no debe atribuirse automáticamente al alcohol, al tabaco o a una irritación pasajera. Cuando dura varias semanas, especialmente si se acompaña de dificultad para tragar o respirar, requiere valoración médica.
4. Cáncer de esófago
El esófago es el conducto que transporta los alimentos desde la boca hasta el estómago.
El alcohol está relacionado especialmente con el carcinoma de células escamosas del esófago. La evidencia científica muestra una relación entre la cantidad de alcohol consumida y el riesgo.
Esto es importante porque algunas personas consideran que únicamente las bebidas fuertes pueden ser perjudiciales. Sin embargo, el problema no depende exclusivamente de si se trata de whisky, ron, cerveza o vino.
5. Cáncer de hígado
El hígado es uno de los órganos que más preocupa cuando hablamos del consumo prolongado de alcohol.
El alcohol puede contribuir al desarrollo de enfermedad hepática y, mediante diferentes mecanismos, aumentar el riesgo de cáncer hepático.
El daño puede avanzar durante años. Una persona puede tener problemas importantes en el hígado sin presentar síntomas evidentes durante las primeras etapas.
Por eso, no conviene esperar a sentir dolor para preocuparse por la salud hepática.
6. Cáncer colorrectal
El alcohol también está relacionado con cáncer del colon y del recto.
La evidencia disponible muestra una relación entre el consumo de alcohol y el riesgo de cáncer colorrectal. La cantidad consumida a lo largo del tiempo es importante.
El cáncer colorrectal puede manifestarse mediante sangre en las heces, cambios persistentes en los hábitos intestinales, pérdida de peso inexplicable, anemia o molestias abdominales, aunque algunas personas no presentan síntomas en etapas tempranas.
Por eso son importantes las pruebas de detección recomendadas según la edad y los factores de riesgo individuales.
7. Cáncer de mama
Este punto suele sorprender a muchas personas.
El alcohol está relacionado con un aumento del riesgo de cáncer de mama en mujeres. La OMS señala que incluso niveles relativamente bajos de consumo pueden contribuir al riesgo.
Una de las posibles explicaciones es que el alcohol puede modificar los niveles de determinadas hormonas, además de producir otros cambios biológicos relacionados con el desarrollo del cáncer.
Por eso, la idea de que “solo una copa de vino no cuenta” no es correcta cuando se habla específicamente del riesgo de cáncer.
¿Y qué ocurre con la famosa copa de vino para el corazón?
Esta cuestión necesita matices.
Durante años algunos estudios observacionales encontraron asociaciones entre consumo moderado de alcohol y determinados resultados cardiovasculares. Pero una asociación estadística no demuestra que el alcohol sea la causa de un beneficio.
Además, cuando se analiza específicamente el cáncer, la evidencia es clara: cerveza, vino y bebidas espirituosas contienen etanol y todas pueden contribuir al riesgo de cáncer.
Por eso no se recomienda empezar a beber alcohol con la intención de proteger el corazón.
Una persona que no bebe no necesita comenzar a hacerlo para obtener supuestos beneficios cardiovasculares.
¿Entonces una cerveza también cuenta?
Sí.
El riesgo relacionado con el cáncer no desaparece porque la bebida sea cerveza o vino.
La IARC señala que todas las bebidas alcohólicas pueden causar cáncer porque el etanol es el componente relevante y el organismo lo transforma en acetaldehído, que también puede contribuir al daño celular.
Esto tampoco significa que beber una cerveza ocasionalmente produzca automáticamente cáncer. El riesgo individual depende de múltiples factores y aumenta con la cantidad y duración del consumo.
Pero desde el punto de vista de prevención del cáncer, menos alcohol significa menor exposición.
¿Cómo puede producir cáncer el alcohol?
Existen varios mecanismos posibles.
Uno de los principales es la transformación del etanol en acetaldehído. Esta sustancia puede producir daño genético.
El alcohol también puede generar estrés oxidativo, modificar los niveles de determinadas hormonas y alterar procesos relacionados con el metabolismo del folato y el microbioma intestinal.
Además, cuando una persona consume alcohol y fuma, el alcohol puede facilitar el contacto de determinados carcinógenos del tabaco con los tejidos de la boca y la garganta.
No existe un único mecanismo responsable; probablemente intervienen varios procesos simultáneamente.
¿Significa esto que quien bebe tendrá cáncer?
No.
Es fundamental evitar esa interpretación.
Que una sustancia sea carcinógena significa que aumenta la probabilidad de desarrollar cáncer; no significa que todas las personas expuestas necesariamente enfermarán.
El cáncer depende también de genética, edad, tabaquismo, alimentación, obesidad, infecciones, exposición ambiental, actividad física y muchos otros factores.
Por eso debemos hablar de aumento del riesgo, no de una certeza individual.
¿Dejar de beber ayuda?
Reducir o dejar el consumo de alcohol disminuye la exposición a este factor de riesgo. La IARC ha revisado específicamente la evidencia sobre reducción o abandono del alcohol y encontró evidencia de que dejar de beber se relaciona con una reducción del riesgo de algunos cánceres, especialmente los de la cavidad oral y el esófago.
Para una persona que bebe habitualmente, reducir el consumo puede ser un paso importante. Algunas personas necesitarán ayuda profesional para hacerlo, especialmente si existe dependencia física.
Nunca es recomendable suspender bruscamente un consumo muy elevado y prolongado sin orientación médica, porque la abstinencia alcohólica puede ser peligrosa.
La conclusión más importante
El alcohol no es simplemente una bebida cuyo riesgo depende de si es vino, cerveza o licor.
Desde la perspectiva del cáncer, las bebidas alcohólicas contienen etanol y el consumo aumenta el riesgo de siete tipos de cáncer reconocidos científicamente: boca, faringe, laringe, esófago, hígado, colon y recto, y mama en mujeres.
La evidencia no dice que una copa ocasional provoque inevitablemente cáncer. Dice que el riesgo aumenta con el consumo y que incluso cantidades relativamente pequeñas pueden contribuir al riesgo de algunos cánceres.
Por eso, si una persona no bebe, no existe una razón relacionada con la prevención del cáncer para comenzar a hacerlo.
Y si una persona bebe, conocer esta información permite tomar decisiones más informadas sobre cuánto consume y con qué frecuencia.
La prevención del cáncer no depende de un solo alimento, bebida o remedio. Depende de muchos factores, y reducir los factores de riesgo modificables es una de las herramientas disponibles para proteger la salud.
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