13 Señales Que Puede Dar el Cuerpo Cuando la Muerte Está Cerca: Lo Que Toda Familia Debería Conocer

Señales que puede dar el cuerpo cuando la muerte está cerca: lo que debes conocer
Hablar sobre las señales que pueden aparecer cuando una persona se encuentra cerca del final de su vida puede resultar difícil, pero conocerlas puede ayudar a la familia a comprender lo que está ocurriendo y a acompañar mejor a la persona. Es importante aclarar desde el principio que no existe una señal que permita determinar con absoluta certeza cuándo una persona va a morir, y que muchos de estos cambios también pueden aparecer debido a enfermedades graves, infecciones, medicamentos o alteraciones reversibles.
Cuando una persona se encuentra en los últimos días u horas de vida, especialmente como consecuencia de una enfermedad avanzada, el organismo comienza progresivamente a disminuir sus funciones. Estos cambios pueden aparecer de manera gradual y no necesariamente todos se presentan en cada persona.
1. Mayor sueño y dificultad para mantenerse despierto
Una de las señales más frecuentes es que la persona duerma mucho más de lo habitual. Puede pasar gran parte del día dormida y tener dificultades para mantenerse despierta durante una conversación.
También puede parecer menos interesada en lo que sucede alrededor. A veces responde lentamente o parece estar en un estado de somnolencia profunda.
Esto ocurre porque el organismo tiene cada vez menos energía disponible y las funciones corporales comienzan a disminuir.
2. Menor interés por comer y beber
En las últimas etapas de una enfermedad avanzada, es común que desaparezca progresivamente el apetito.
La persona puede comer solamente pequeñas cantidades o rechazar completamente los alimentos. También puede beber menos líquidos.
Esto no significa necesariamente que esté sufriendo hambre o sed como lo haría una persona sana. Cuando el organismo se encuentra en esta etapa, sus necesidades energéticas disminuyen considerablemente.
No se debe obligar a una persona moribunda a comer o beber, especialmente si tiene dificultad para tragar, porque podría atragantarse o aspirar líquidos hacia los pulmones.
3. Cambios en la respiración
La respiración puede cambiar considerablemente durante las últimas horas o días.
Puede hacerse más lenta, irregular o presentar pausas. En ocasiones se alternan períodos de respiración rápida con momentos en los que la persona deja de respirar durante varios segundos antes de comenzar nuevamente.
También puede aparecer un sonido húmedo o gorgoteante producido por secreciones acumuladas en la garganta. Aunque este sonido puede resultar angustiante para la familia, no necesariamente significa que la persona esté sufriendo o sintiendo que se está ahogando.
Si existe preocupación, el equipo médico puede recomendar medidas para mantener a la persona cómoda.
4. Cambios en la circulación
A medida que el corazón y la circulación comienzan a funcionar con menor intensidad, las extremidades pueden enfriarse.
Las manos, los pies, las piernas y los brazos pueden sentirse fríos al tacto. También puede aparecer una coloración azulada, grisácea o violácea, especialmente en dedos y pies.
La piel puede presentar manchas irregulares o un aspecto moteado debido a que la circulación sanguínea está disminuyendo.
5. Disminución de la presión arterial
La presión arterial puede descender durante el proceso de deterioro.
El pulso también puede volverse más débil, irregular o difícil de detectar.
Estos cambios son consecuencia de que el corazón y el sistema circulatorio ya no mantienen el mismo funcionamiento que antes.
6. Cambios en la conciencia
La persona puede estar despierta en algunos momentos y profundamente dormida en otros.
Puede parecer confundida, no reconocer inmediatamente a familiares o hablar de manera incoherente.
En algunas ocasiones puede experimentar delirios o alucinaciones. Esto puede ser causado por diferentes factores, entre ellos cambios metabólicos, medicamentos, falta de oxígeno o la propia enfermedad.
Por eso, no siempre significa que la persona esté sufriendo psicológicamente.
7. Menor producción de orina
Cuando disminuye la cantidad de líquidos que consume y los riñones comienzan a funcionar con menor intensidad, la producción de orina puede reducirse considerablemente.
La orina puede volverse más concentrada y oscura.
En las etapas finales puede llegar a ser muy escasa.
8. Dificultad para tragar
Otra señal que puede aparecer es la dificultad para tragar alimentos, agua o incluso medicamentos.
La persona puede toser mientras intenta beber o tener problemas para controlar las secreciones de la boca.
En estos casos, intentar darle grandes cantidades de líquido puede aumentar el riesgo de atragantamiento.
La atención debe centrarse en mantener la boca húmeda y proporcionar comodidad siguiendo las indicaciones de los profesionales que atienden al paciente.
9. Debilidad extrema
La persona puede perder progresivamente la capacidad para sentarse, caminar o incluso cambiar de posición en la cama.
Actividades que antes realizaba fácilmente pueden resultar imposibles.
Puede necesitar ayuda para prácticamente todo.
Esta debilidad es una consecuencia del deterioro general del organismo y de la disminución de energía.
10. Cambios en la temperatura corporal
Durante las últimas etapas pueden producirse cambios importantes en la temperatura.
Algunas personas presentan fiebre, mientras que otras pueden tener una temperatura corporal más baja.
Las manos y los pies pueden estar muy fríos aunque el tronco del cuerpo permanezca caliente.
No siempre es necesario intentar normalizar agresivamente la temperatura. El objetivo principal debe ser mantener a la persona cómoda.
11. Cambios en el ritmo cardíaco
El corazón puede comenzar a latir de manera irregular.
Puede haber períodos en los que el pulso sea rápido y otros en los que sea lento. También puede volverse muy débil.
Estos cambios pueden aparecer cuando el organismo ya no consigue mantener adecuadamente la circulación.
12. Pérdida progresiva de la comunicación
En las últimas horas, algunas personas dejan de hablar.
Pueden no responder cuando alguien les habla, pero esto no significa necesariamente que no puedan escuchar.
Por eso, muchos profesionales recomiendan continuar hablándole con tranquilidad, decirle quién está a su lado y transmitirle seguridad.
Una voz conocida y un ambiente tranquilo pueden ser reconfortantes.
13. Relajación de los músculos
Conforme el organismo se debilita, los músculos pueden relajarse cada vez más.
La persona puede perder progresivamente el control de algunas funciones corporales.
También pueden producirse cambios en la expresión facial y en la postura.
Estos cambios forman parte del proceso físico que ocurre cuando el cuerpo está dejando de funcionar progresivamente.
¿Cuánto tiempo puede durar este proceso?
No existe una duración exacta.
Algunas señales pueden aparecer días antes, mientras que otras pueden presentarse solamente durante las últimas horas.
Una persona puede presentar varios de estos cambios y permanecer con vida durante un tiempo considerable, mientras que otra puede deteriorarse rápidamente.
Por esta razón, no es correcto afirmar que una persona va a morir en determinada cantidad de horas solamente porque presenta uno de estos síntomas.
¿Qué puede hacer la familia?
Lo más importante es mantener un ambiente tranquilo y confortable.
Hablar suavemente con la persona, evitar discusiones a su alrededor, mantenerla limpia y cómoda y seguir las instrucciones del equipo médico puede ayudar mucho.
Si existe dolor, dificultad respiratoria, agitación, ansiedad o cualquier otro síntoma preocupante, debe comunicarse al médico o al equipo de cuidados paliativos.
También es importante recordar que el objetivo en esta etapa suele ser aliviar el sufrimiento y proporcionar comodidad, no necesariamente realizar intervenciones agresivas que puedan generar más molestias.
Una aclaración muy importante
Si una persona que no tiene una enfermedad terminal presenta de repente dificultad para respirar, pérdida de conciencia, dolor intenso en el pecho, labios azulados, confusión repentina, debilidad de un lado del cuerpo, convulsiones o un deterioro rápido, no debe asumirse que simplemente está “cerca de la muerte”.
Podría tratarse de una emergencia médica potencialmente tratable y necesita atención urgente.
En definitiva, el cuerpo puede experimentar numerosos cambios cuando se aproxima el final de la vida, pero ninguna señal aislada permite predecir exactamente cuándo ocurrirá la muerte. La valoración de un profesional sanitario es fundamental para determinar qué está sucediendo y cómo mantener a la persona lo más cómoda posible.
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