Accidente en motocicleta los primeros minutos pueden marcar la diferencia

Un accidente de tránsito en motocicleta puede ocurrir en cuestión de segundos. Una frenada inesperada, un vehículo que cambia de carril, una carretera mojada o una pérdida de control pueden terminar con una persona gravemente herida.
Cuando un joven sufre un accidente de motocicleta, los primeros minutos son especialmente importantes. Sin embargo, quienes llegan al lugar deben recordar algo fundamental: ayudar no significa mover al herido de cualquier manera.
Si el accidente ocurrió hace pocos minutos, lo primero es llamar a los servicios de emergencia y proporcionar la ubicación exacta. Hay que explicar que se trata de un accidente de motocicleta y describir, de manera sencilla, cuántas personas están heridas y si alguna está inconsciente o presenta dificultades para respirar.
Mientras llega la ayuda, hay que mantener la calma.
Lo primero: comprobar que el lugar sea seguro
Antes de acercarse al motociclista hay que observar el entorno.
Puede haber vehículos circulando, combustible derramado, cables eléctricos, fuego, cristales rotos u otros peligros.
Un segundo accidente podría convertir a los testigos en víctimas.
Si existe peligro inmediato, hay que alejarse de la zona y esperar a los equipos especializados.
Si el lugar es seguro, entonces se puede acercar a la persona accidentada.
No quitar el casco sin necesidad
Uno de los errores más comunes después de un accidente de motocicleta es intentar quitar inmediatamente el casco.
Una persona que sufrió un impacto puede tener lesiones en la cabeza o en el cuello. Manipularla innecesariamente podría empeorar una lesión.
Por regla general, no se debe retirar el casco de un motociclista consciente que respira normalmente, salvo que exista una situación que lo haga necesario y se cuente con la capacitación adecuada.
Si la persona no respira normalmente, la prioridad cambia y se deben seguir las instrucciones del operador de emergencias.
Comprobar si responde
Se puede hablarle al joven con tranquilidad.
Preguntar:
—¿Puedes escucharme?
—¿Estás bien?
—¿Puedes respirar?
No es necesario sacudirlo ni levantarlo.
Si responde, hay que intentar mantenerlo quieto y tranquilo mientras llega la ayuda.
También es importante observar si existe sangrado abundante.
Si hay una hemorragia
Una herida puede producir una cantidad considerable de sangre después de un accidente.
Cuando existe sangrado externo importante, se puede aplicar presión directa sobre la herida con una tela limpia, gasa o material disponible, siempre que sea seguro hacerlo.
No hay que perder tiempo intentando limpiar profundamente la herida.
Si hay un objeto incrustado, no se debe retirarlo. Se debe presionar alrededor del objeto y esperar la asistencia médica.
No ofrecer comida ni bebida
Aunque el joven diga que tiene mucha sed, es preferible no darle alimentos ni líquidos mientras se espera la evaluación médica.
Después de un accidente pueden existir lesiones internas que no son visibles.
Además, si necesita una intervención médica urgente, haber comido o bebido puede complicar determinados procedimientos.
El peligro de las lesiones internas
Una persona puede parecer relativamente bien después de una caída y, sin embargo, tener lesiones internas.
El impacto puede afectar el abdomen, el tórax, la cabeza o la columna.
Por eso no debemos asumir que alguien está fuera de peligro simplemente porque puede hablar.
Algunas señales de alarma incluyen pérdida del conocimiento, confusión, dificultad para respirar, vómitos repetidos, dolor intenso, debilidad, somnolencia extrema, convulsiones o sangrado abundante.
Ante cualquiera de estos signos, la atención médica urgente es indispensable.
Si está inconsciente
Si el joven no responde, hay que comprobar si respira normalmente.
Si no respira normalmente, la situación es una emergencia crítica.
El operador de emergencias puede indicar al testigo cómo iniciar la reanimación cardiopulmonar y cómo utilizar un desfibrilador externo automático si existe uno disponible.
En estas situaciones, seguir las instrucciones del servicio de emergencias puede salvar una vida.
No levantar al motociclista
Aunque la persona diga que quiere levantarse, no es recomendable ayudarla a caminar o sentarse sin necesidad.
Después de un impacto pueden existir lesiones en la columna, pelvis o extremidades.
Mover al herido innecesariamente puede empeorar determinadas lesiones.
La excepción sería una situación de peligro inmediato, como un incendio o un riesgo directo de ser atropellado.
Mantenerlo tranquilo
El miedo después de un accidente puede ser enorme.
Una persona herida puede estar confundida, temblando o extremadamente nerviosa.
Hablarle tranquilamente puede ayudar.
Se puede decir:
“Estoy aquí contigo.”
“Ya llamamos a emergencias.”
“No intentes levantarte.”
Estas palabras pueden darle seguridad mientras llega la ayuda.
No minimizar un golpe en la cabeza
Los accidentes de motocicleta pueden provocar traumatismos craneales.
Una persona puede estar despierta inmediatamente después del impacto y desarrollar síntomas posteriormente.
Dolor de cabeza intenso, vómitos, confusión, pérdida de memoria, somnolencia inusual, convulsiones, dificultad para hablar o debilidad pueden ser señales de una lesión cerebral que necesita atención urgente.
Por eso cualquier golpe importante en la cabeza debe tomarse en serio.
Los primeros minutos importan
Cuando han pasado solamente 30 minutos desde un accidente, es imposible determinar por una descripción general si el joven está bien o qué lesiones tiene.
La gravedad solamente puede establecerse mediante una evaluación médica.
Por eso, en lugar de especular sobre su estado, lo más importante es garantizar que reciba atención profesional lo antes posible.
Una ambulancia puede evaluar sus signos vitales, controlar hemorragias, inmovilizar lesiones cuando sea necesario y trasladarlo a un centro médico apropiado.
Una motocicleta puede proteger menos que un automóvil
Los motociclistas tienen una exposición mucho mayor al impacto.
Mientras una persona dentro de un automóvil cuenta con una estructura que la rodea, quien viaja en motocicleta puede salir despedido o golpear directamente contra el pavimento, otro vehículo u objetos cercanos.
Por eso el casco homologado, la ropa protectora y la conducción responsable son fundamentales.
Pero incluso utilizando protección, ningún equipo puede eliminar completamente el riesgo.
Después del accidente
Una vez que llegan los servicios de emergencia, hay que explicar lo que se observó.
Es útil informar si la persona perdió el conocimiento, si vomitó, si se quejaba de dolor, si tuvo dificultades para respirar o si se produjo algún cambio en su estado.
Los testigos también pueden explicar cómo ocurrió el accidente si presenciaron el impacto.
No hay que interferir con la atención de los profesionales.
Una llamada puede cambiar el resultado
Cuando ocurre un accidente de motocicleta, muchas personas se paralizan por el miedo.
Sin embargo, mantener la calma y actuar correctamente puede marcar una enorme diferencia.
Llamar a emergencias, proteger la escena, evitar movimientos innecesarios, controlar una hemorragia y seguir las instrucciones de los profesionales son acciones mucho más útiles que intentar trasladar al herido por cuenta propia.
Y hay algo que nunca debemos olvidar:
una persona aparentemente consciente después de un accidente todavía puede tener una lesión grave.
Por eso, después de una caída o colisión importante, la evaluación médica es fundamental.
No debemos convertir un accidente reciente en una historia de rumores. Si conocemos al joven involucrado, lo mejor que podemos hacer es buscar información de sus familiares o de los servicios de emergencia y respetar su privacidad.
Lo importante en esos primeros minutos no es conseguir una noticia impactante.
Es conseguir que la persona reciba ayuda.
Porque cuando una motocicleta y un cuerpo humano chocan contra el asfalto, cada minuto cuenta.
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