mayo 19, 2024

TODA LO QUE NECESITAS SABER DE LA COLONOSCOPÍA, ¿ES RECOMENDABLE?

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La colonoscopia es un método endoscópico que permite “visualizar el colon, el recto y, si es necesario, la última parte del intestino delgado”.

Explica David Torres Valencia, especialista en aparato digestivo, hepatología y endoscopia del Hospital La Luz Quirón Salud. en Madrid. Las indicaciones más conocidas de la colonoscopia son los pólipos o el cáncer de colon en la población general, pero existen otras indicaciones menos conocidas pero muy comunes.

También se usa «para evaluar signos o síntomas como diarrea crónica, niveles bajos de hierro o sangrado gastrointestinal», dijo Torres-Valencia. Otras indicaciones son la polipectomía, la localización de lesiones y marcadores, la extracción de un cuerpo extraño o el síndrome del intestino irritable, agregó el experto. Esta es una práctica bastante habitual en los hospitales españoles y que se ha incrementado en los últimos años. Según el sistema nacional de salud, el número de colonoscopias está aumentando gradualmente.

En la década de 1990, se realizaron de 30 a 40 000 colonoscopias cada año; A principios de la década de 2000, este número llegó a 70.000 y se mantiene en ese nivel en la actualidad. Según los expertos, el principal motivo de este aumento es “la política nacional de cribado de cáncer de colon implementada en los últimos años”.

¿Son peligrosas las colonoscopias?

El procedimiento se realiza mediante la inserción de un instrumento llamado colonoscopio, que es un tubo flexible con un diámetro mínimo de 10-11 mm y una cámara en el extremo. Esto le permite grabarlo y verlo como un video o una imagen. Panorámica de Torres Valencia. “En la mayoría de los casos, se inserta por el ano o una abertura en la pared abdominal, y es necesario inyectar gas para estirar la pared del intestino y permitir una mejor visualización”.

Con una colonoscopia, prosiguió, «se pueden introducir instrumentos, porque durante el examen puede ser necesario tomar muestras o extirpar una lesión, y durante el examen, otro tipo de lesiones que requieran cauterización u otro tipo de cirugía, como la dilatación».

Mientras que una colonoscopia tarda de 20 a 30 minutos, «todo el proceso desde que el paciente llega al hospital hasta que le dan de alta suele tardar entre 60 y 70 minutos», dijeron los expertos. Además, la recuperación del paciente tras la intervención es relativamente rápida e indolora. “De 5 a 10 minutos después de la operación, el paciente puede volver a sus actividades habituales”.

La mayoría de las colonoscopias se realizan bajo «sedación» con el objetivo de realizarse en las mejores condiciones posibles y, según los expertos, «se podría hacer sin ellas», pero es un procedimiento potencialmente problemático.
En cualquier caso, el paciente debe ser informado previamente de todo el proceso y firmar un consentimiento informado, que se lee y explica todos los riesgos y posibles complicaciones antes de la prueba. Esto es importante porque aunque es una técnica muy segura, no está exenta de riesgos.

En este sentido, Torres Valencia explicó que «la entrada de aire provoca náuseas, vómitos y flatulencias» y calificó de desaparición las molestias con «reumatismo». El sangrado y la perforación del colon son «posibles complicaciones durante la investigación, pero cuando ocurren, son más comunes con técnicas terapéuticas como la escisión o el rayo», explicó.

¿Cómo debo prepararme?
Para lograr los resultados deseados, es importante prepararse para la colonoscopia. Qué y cuándo comer o qué medicamentos tomar son algunas de las preguntas más comunes que tienen los pacientes antes de hacerse esta prueba. Tal y como informa a CuídatePlus Encarnación García del Centro de Información Médica de la Universidad de Farmacia de Sevilla: “La preparación incluye el uso de un laxante el día (unas horas) antes de la prueba”.

Esto es importante porque ayuda a limpiar los intestinos, hace que las pruebas sean lo más «limpias» posibles y facilita que los técnicos realicen las pruebas. En este sentido, el farmacéutico recuerda la importancia de informar a los pacientes sobre el uso de los laxantes “porque en el mercado existen muchos tipos diferentes con vías de administración ligeramente diferentes”.

Lo que come el día anterior a la exploración también es importante. Si bien cada protocolo desarrollado por cada centro u hospital es diferente, García ofrece un conjunto general de recomendaciones.

Siga una dieta baja en fibra durante 3 o 4 días antes de la prueba. No coma alimentos sólidos durante al menos 3 a 4 horas antes de comenzar la limpieza de colon. Desde entonces, solo el líquido es tan claro como el agua, infusión, caldo filtrado, jugo filtrado sin pulpa, té o café.

Desde 6 horas antes de la prueba no se deberá tomar cantidad tampoco de líquidos, salvo una pequeña de agua si fuera necesario para la ingesta de alguna medicación.

Recuerda que también se evitará el consumo de verdura, legumbres, fruta, hortalizas, patatas arroz, guisos de carne, pasta, o pescado, embutidos, chocolate, bebidas gaseosas, bollería, pan.

Tras la intervención la reintroducción de los alimentos será “progresiva y prudente”, tal y como recuerda el especialista del Hospital La Luz Quirón Salud. “Si no se ha producido ninguna intervención, en la mayoría de los casos, el paciente puede empezar a comer a la hora siguiente al alta”.

Eso sí, es importante saber que “la persona intervenida puede sufrir alguna molestia abdominal, tener sensación distérmica ocasional, presentar algún manchado de sangre por vía anal o sentir una leve sensación de mareo y algo de somnolencia debida a la sedación”, explica.

Es importante tener en cuenta además que, tras el proceso y debido a la “preparación previa, es posible que el paciente tarde unos días en volver a realizar sus deposiciones de forma normal”, según indica García. Para estos casos es importante saber que “no hay que tomar laxantes ya que todo volverá a la normalidad pasada un tiempo”.

¿Existe medicación?
Otra de las dudas habituales de los pacientes que se van a someter a una colonoscopia está relacionada con la medicación. Muchos no saben si deben dejar de tomar determinados fármacos y, si es así, desde cuándo y hasta cuándo.

En este sentido, García recuerda que, como con la alimentación, “todo resultó del medicamento en cuestión y de las indicaciones del médico”.

Aún así, de forma general recuerda que:

Los anticoagulantes orales deben suspenderse entre 3 y 5 días antes de la prueba, salvo que el médico indique lo contrario. Respecto a esto medicamentos, hay que saber que en ocasiones pueden ser reemplazados por algún tipo de heparina inyectada.

El hierro se suspenderá una semana antes.

Los antidiabéticos orales se deben suspender a partir de la última comida sólida previa a la limpieza intestinal.

En caso de usar insulina, es posible que sea necesario modificar las unidades de la dosis siempre bajo control médico.


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