🧄🦠 ¡EL PODER DEL AJO AL DESCUBIERTO! LAS BACTERIAS QUE PUEDE AFECTAR, QUÉ HACE LA ALICINA Y LA VERDAD SOBRE LAS “13 INFECCIONES”

🧄 El ajo frente a las bacterias: qué dice realmente la ciencia

El ajo, cuyo nombre científico es Allium sativum, lleva miles de años formando parte de la alimentación y de diferentes prácticas tradicionales. Hoy continúa siendo objeto de investigación debido a sus compuestos azufrados, especialmente la alicina.

Cuando un diente de ajo está intacto, contiene principalmente aliína y una enzima llamada aliinasa. Al machacarlo o cortarlo, ambas sustancias entran en contacto y se produce alicina. Esta molécula es responsable de buena parte del olor característico del ajo recién triturado y también de gran parte de su actividad antimicrobiana estudiada en laboratorio.

🦠 ¿Contra qué bacterias se ha estudiado?

Las investigaciones experimentales han observado actividad de la alicina y de extractos de ajo frente a diferentes bacterias. Entre las mencionadas en revisiones científicas se encuentran:

  • Escherichia coli
  • Staphylococcus aureus
  • Pseudomonas aeruginosa
  • Salmonella enterica
  • Shigella
  • Streptococcus mutans
  • Streptococcus pyogenes
  • Streptococcus faecalis
  • Enterococcus faecalis
  • Klebsiella aerogenes
  • Proteus vulgaris
  • especies de Vibrio
  • determinadas especies de Mycobacterium
  • diferentes especies de Bacillus

Estas investigaciones demuestran que los componentes del ajo pueden inhibir determinadas bacterias bajo condiciones experimentales. Sin embargo, esto no significa que comer ajo pueda eliminar cualquiera de esas bacterias cuando causan una infección en una persona.

La concentración utilizada en un experimento de laboratorio puede ser mucho mayor que la que se alcanza en los tejidos humanos después de comer un diente de ajo.

🔬 ¿Cómo actúa la alicina?

La alicina es una molécula muy reactiva. Puede reaccionar con grupos llamados tioles presentes en determinadas proteínas y enzimas.

Al afectar proteínas esenciales para las bacterias, puede interferir con procesos necesarios para su funcionamiento y supervivencia. Los estudios describen actividad frente a bacterias tanto grampositivas como gramnegativas.

Este mecanismo es precisamente una de las razones por las que la alicina ha despertado interés científico.

Pero que una sustancia tenga un mecanismo antibacteriano interesante no significa automáticamente que pueda convertirse en un tratamiento médico eficaz.

🦠 ¿Y las “13 infecciones”?

Aquí debemos ser especialmente cuidadosos.

En internet aparecen listas que atribuyen al ajo la capacidad de tratar infecciones urinarias, respiratorias, intestinales, de garganta, de piel, dentales, por Helicobacter pylori, candidiasis y muchas otras.

El problema es que no existe evidencia clínica suficiente para afirmar que el ajo cure todas esas infecciones.

Por ejemplo, aunque la alicina ha mostrado actividad contra Helicobacter pylori en estudios preclínicos, revisiones de la literatura señalan que los ensayos clínicos no han demostrado que consumir ajo fresco o aceite de ajo elimine esta infección en la mayoría de las circunstancias.

Por eso, una lista de “13 infecciones que cura el ajo” puede dar una impresión equivocada.

🧄 ¿Entonces para qué sirve el ajo?

El beneficio mejor establecido del ajo está relacionado con su utilización como alimento y con determinados efectos sobre factores de riesgo cardiovascular.

El NCCIH señala que los suplementos de ajo pueden producir pequeñas reducciones del colesterol total y del colesterol LDL en personas con colesterol elevado. También existe evidencia limitada de que pueden reducir ligeramente la presión arterial en algunas personas con hipertensión.

Esto no significa que el ajo sustituya los medicamentos para el colesterol o la presión arterial.

Puede ser un ingrediente saludable dentro de una alimentación equilibrada, pero no debe considerarse un medicamento por sí mismo.

❤️ Posibles beneficios cardiovasculares

Los compuestos azufrados del ajo han sido investigados por sus posibles efectos sobre los lípidos sanguíneos, la presión arterial y otros procesos relacionados con la salud cardiovascular.

Algunas investigaciones sugieren efectos modestos, especialmente con determinados preparados de ajo.

Sin embargo, los resultados dependen del tipo de preparación, la cantidad y la duración del consumo.

Por eso no es correcto decir que comer ajo “destapa las arterias” o elimina las placas de colesterol.

Si una persona tiene colesterol elevado o enfermedad cardiovascular, debe seguir las indicaciones médicas correspondientes.

🛡️ ¿Fortalece las defensas?

El ajo contiene diferentes compuestos bioactivos y se ha promocionado como estimulante del sistema inmunitario.

Sin embargo, la evidencia clínica es limitada. El NCCIH señala que existen pocos estudios sobre los suplementos de ajo para prevenir o tratar el resfriado común y que la evidencia disponible no permite sacar conclusiones firmes.

Por tanto, comer ajo como parte de una dieta saludable es razonable, pero no debería presentarse como una garantía contra infecciones.

🍽️ ¿Es mejor comerlo crudo?

La alicina se forma cuando el ajo se corta o machaca. Por eso, triturar el ajo permite que se produzca este compuesto.

Sin embargo, cocinarlo inmediatamente puede modificar la formación de alicina. Esto no significa que el ajo cocinado deje de ser saludable: continúa aportando diferentes compuestos y nutrientes.

Una opción sencilla es triturarlo y dejarlo reposar unos minutos antes de incorporarlo a la comida.

No es necesario consumir grandes cantidades.

🦷 ¿Puede ponerse ajo directamente sobre una infección?

No es recomendable.

Algunas personas colocan ajo crudo directamente sobre dientes, encías, heridas o la piel pensando que así eliminarán las bacterias.

Esto puede provocar irritación e incluso quemaduras químicas, especialmente cuando el ajo crudo permanece en contacto con la piel durante bastante tiempo. El NCCIH advierte específicamente sobre este riesgo.

Por eso, el ajo es mucho más apropiado como alimento que como sustancia concentrada aplicada directamente sobre el cuerpo.

⚠️ ¿Quién debe tener precaución?

El ajo suele ser seguro en las cantidades habituales de los alimentos, pero los suplementos concentrados requieren mayor precaución.

El ajo puede aumentar el riesgo de sangrado, especialmente cuando se utilizan suplementos en cantidades elevadas o junto con determinados medicamentos anticoagulantes. También puede provocar mal aliento, gases, dolor abdominal, náuseas o acidez.

Las personas que toman anticoagulantes, tienen una cirugía próxima o utilizan medicamentos de forma habitual deberían consultar con un profesional sanitario antes de utilizar suplementos de ajo.

🚨 Una infección no debe tratarse solamente con ajo

Si una persona tiene fiebre persistente, dolor intenso, dificultad para respirar, una infección dental importante, una herida con pus, una infección urinaria, una infección de piel que se extiende o cualquier síntoma que empeora rápidamente, debe buscar atención médica.

Los antibióticos y otros tratamientos se utilizan cuando están indicados porque una infección bacteriana puede necesitar un medicamento específico.

Utilizar ajo como sustituto puede retrasar el tratamiento y permitir que la infección progrese.

🧄 Entonces, ¿cuál es la verdadera conclusión?

El ajo sí posee una propiedad científicamente interesante: la alicina y otros compuestos derivados del ajo tienen actividad antimicrobiana demostrada en estudios de laboratorio. Se han observado efectos frente a numerosas bacterias, incluidas E. coli, S. aureus, Salmonella, Pseudomonas y otras.

Pero eso no equivale a decir que el ajo pueda curar 14 tipos de bacterias o 13 infecciones en seres humanos.

Además de su actividad antimicrobiana experimental, el ajo puede formar parte de una alimentación saludable y los suplementos han mostrado efectos modestos sobre algunos factores cardiovasculares, como el colesterol y la presión arterial.

La mejor manera de aprovecharlo es incorporarlo a las comidas dentro de una dieta variada, sin convertirlo en sustituto de tratamientos médicos.

 

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