APOLINARIA GARCÍA LA CIENTÍFICA CHILENA QUE PASÓ 30 AÑOS ESTUDIANDO UNA BACTERIA SILENCIOSA RELACIONADA CON EL CÁNCER GÁSTRICO

Durante décadas, una científica chilena ha dedicado buena parte de su carrera a estudiar un enemigo microscópico que puede permanecer en el organismo durante años sin producir síntomas evidentes: la bacteria Helicobacter pylori.
Su nombre es Apolinaria García Cancino, bioquímica, doctora en Ciencias Biológicas y profesora titular del Departamento de Microbiología de la Facultad de Ciencias Biológicas de la Universidad de Concepción, en Chile. Actualmente dirige el Laboratorio de Patogenicidad Bacteriana, donde desarrolla investigaciones relacionadas con bacterias, patogenicidad y probióticos.
Su historia científica es particularmente interesante porque demuestra cómo una investigación iniciada en el laboratorio puede terminar buscando una aplicación concreta para la salud de la población.
De la bioquímica a la microbiología
Apolinaria García nació en Talcahuano, Chile, y estudió Bioquímica en la Universidad de Concepción, donde obtuvo su título en 1985.
Posteriormente realizó un Magíster en Tecnología del DNA Recombinante en la Universidad de Cantabria, España, y otro Magíster en Ciencias con mención en Microbiología en la Universidad de Concepción.
En el año 2000 obtuvo el grado de Doctora en Ciencias Biológicas, con especialización en Biología Celular y Molecular, también en la Universidad de Concepción.
Su carrera terminaría orientándose hacia un mundo que no puede verse a simple vista: el de los microorganismos.
Durante más de tres décadas ha investigado bacterias y otros microorganismos relacionados con enfermedades y posibles estrategias de prevención.
Una bacteria silenciosa
Uno de los principales focos de su carrera ha sido Helicobacter pylori.
Esta bacteria puede colonizar el estómago y permanecer allí durante largos períodos. La infección está relacionada con gastritis, úlceras y un mayor riesgo de desarrollar cáncer gástrico.
La propia Universidad de Concepción señala que García ha estudiado durante décadas la bacteria, incluyendo aspectos relacionados con su virulencia, resistencia a los antibióticos y estrategias para prevenir la infección.
La importancia del problema es especialmente relevante en Chile, donde la infección por H. pylori tiene una alta prevalencia.
Pero aquí aparece una diferencia fundamental: tener Helicobacter pylori no significa que una persona tenga cáncer.
La bacteria es un importante factor de riesgo, pero el desarrollo del cáncer gástrico depende de múltiples factores. Por eso, hablar de prevención requiere evitar promesas exageradas.
La idea de utilizar bacterias beneficiosas
En lugar de concentrarse únicamente en eliminar bacterias mediante antibióticos, la investigación de García también exploró otra posibilidad: utilizar microorganismos beneficiosos para dificultar la colonización de H. pylori.
De esta línea de investigación surgió el interés por determinados probióticos.
Uno de ellos es la cepa Limosilactobacillus fermentum UCO-979C, anteriormente denominada Lactobacillus fermentum UCO-979C.
La investigación buscó aprovechar las propiedades de esta bacteria beneficiosa para reducir la capacidad de H. pylori de adherirse y colonizar el ambiente gástrico.
La propuesta resulta interesante porque busca actuar sobre un factor asociado al desarrollo de enfermedades gástricas antes de que necesariamente aparezcan consecuencias más graves.
Del laboratorio al producto
Uno de los momentos importantes de esta trayectoria ocurrió cuando el trabajo científico comenzó a trasladarse desde el laboratorio hacia aplicaciones comerciales.
La Universidad de Concepción informó que el probiótico desarrollado a partir de esta investigación llegó al mercado y que el objetivo es ayudar a prevenir la infección causada por H. pylori.
En 2023 se informó sobre el lanzamiento del primer probiótico patentado en Chile orientado a prevenir esta infección.
Esto representa un paso significativo para cualquier investigador: descubrir algo en un laboratorio es solamente una parte del proceso. Después hay que demostrar que puede funcionar de manera segura, evaluar su eficacia, proteger la innovación y encontrar una forma de llevarla hasta las personas.
¿Realmente previene el cáncer?
Aquí es donde resulta necesario ser muy cuidadosos.
En algunos titulares se presenta a Apolinaria García como una científica que creó un producto “contra el cáncer gástrico”. Esa expresión puede ser llamativa, pero puede llevar a una interpretación equivocada.
El objetivo principal del probiótico es prevenir o reducir la infección por Helicobacter pylori, no tratar un cáncer ya diagnosticado.
La relación es indirecta: H. pylori es un factor de riesgo importante para el cáncer gástrico. Por ello, reducir o prevenir la infección forma parte de una estrategia que podría contribuir a disminuir riesgos futuros.
La Universidad de Concepción ha informado resultados de estudios clínicos en los que el probiótico mostró una elevada eficacia para prevenir la infección por H. pylori. En una entrevista difundida por la institución se menciona una eficacia del 93% en ensayos clínicos.
Ese dato debe interpretarse dentro de las condiciones específicas del estudio y no significa que el producto tenga una eficacia del 93% para prevenir todos los casos de cáncer gástrico.
Una carrera dedicada a la ciencia
El trabajo de García no se limita a un único producto.
Su laboratorio desarrolla investigaciones relacionadas con patogenicidad bacteriana, probióticos y actividad antibacteriana de distintos compuestos. Además, participa en la formación de estudiantes de pregrado y posgrado y dirige tesis de investigación.
La Universidad de Concepción registra numerosas publicaciones, proyectos y tesis asociadas a su trayectoria académica.
Su trabajo también se ha extendido a preguntas sobre cómo H. pylori llega al organismo y qué interacciones puede establecer con otros microorganismos.
La Biblioteca del Congreso Nacional de Chile destaca precisamente que una de sus líneas actuales de investigación estudia la interacción entre H. pylori y Candida albicans.
Reconocimientos
El trabajo de Apolinaria García ha recibido diversos reconocimientos.
En 2022 fue distinguida en los Premios Avonni por su trabajo relacionado con innovación científica y salud.
En 2023 recibió el Premio Desiderio González Medina de la Universidad de Concepción, reconocimiento asociado a su trayectoria de investigación en microbiología.
En 2024 recibió el premio Innovadoras en Salud en la categoría de Investigación por su trayectoria y su trabajo relacionado con la prevención de H. pylori.
Y en abril de 2025 fue reconocida por el Instituto Nacional de Propiedad Industrial de Chile como Inventora del Año, destacando su trabajo innovador relacionado con el desarrollo del probiótico.
En 2026, además, la Municipalidad de Talcahuano la reconoció en la categoría de Educación y Formación por su trayectoria científica y académica.
Una científica que también forma nuevas generaciones
Existe otra dimensión importante en su historia: la enseñanza.
Para García, la ciencia no termina cuando se publica un estudio o se desarrolla una tecnología. También continúa cuando los investigadores transmiten sus conocimientos a quienes vienen detrás.
Como profesora titular de la Universidad de Concepción, participa en distintos programas de posgrado y guía trabajos de investigación.
Su trayectoria también se ha utilizado como ejemplo para incentivar la participación de mujeres en las áreas de ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas.
En material publicado por el Ministerio de Ciencia de Chile, García ha explicado que su interés por la bioquímica surgió de su curiosidad por comprender cómo y por qué ocurren los fenómenos biológicos.
Una batalla que todavía continúa
La expresión “declararle la guerra al cáncer gástrico” funciona como un título periodístico, pero la ciencia es mucho más compleja.
No existe una única causa del cáncer gástrico ni una solución milagrosa.
La prevención requiere múltiples herramientas: conocer los factores de riesgo, detectar y tratar adecuadamente la infección por H. pylori cuando corresponda, mantener controles médicos y seguir las recomendaciones de los profesionales sanitarios.
El aporte de Apolinaria García se encuentra precisamente en una pieza de ese enorme rompecabezas: comprender mejor una bacteria que puede desempeñar un papel importante en la salud del estómago y desarrollar estrategias para reducir su impacto.
Su historia demuestra que algunas de las grandes investigaciones comienzan con preguntas aparentemente sencillas.
¿Qué microorganismo está causando el problema?
¿Cómo llega al cuerpo?
¿Cómo sobrevive?
¿Cómo podemos impedir que se establezca?
Y, finalmente, ¿podemos utilizar otros microorganismos beneficiosos para proteger nuestra salud?
Después de décadas de investigación, esas preguntas llevaron a García y a su equipo desde el mundo microscópico de las bacterias hasta una aplicación que busca prevenir una infección asociada a enfermedades gástricas graves.
Su historia también deja una enseñanza para las nuevas generaciones: la ciencia no siempre produce resultados inmediatos. En ocasiones requiere décadas de trabajo, numerosos experimentos, estudiantes, colaboradores, errores, descubrimientos y mucha perseverancia.
Y detrás de cada avance hay investigadores que decidieron dedicar su vida a comprender aquello que no podemos ver a simple vista.
En el caso de Apolinaria García, ese pequeño enemigo microscópico llamado Helicobacter pylori se convirtió en el centro de una carrera científica dedicada a comprenderlo y buscar nuevas formas de prevenir sus consecuencias.
Deja una respuesta