FERTILIDAD MASCULINA LA EDAD EN QUE COMIENZA EL DESCENSO Y EL SECRETO QUE TODO HOMBRE DEBE CONOCER

Durante mucho tiempo se creyó que el paso de los años afectaba principalmente la fertilidad de la mujer y que el hombre podía ser padre prácticamente a cualquier edad sin grandes cambios. Hoy sabemos que la realidad es más compleja. Los hombres pueden conservar la capacidad de producir espermatozoides durante gran parte de su vida, pero la fertilidad masculina también disminuye progresivamente con la edad.
La disminución no ocurre de un día para otro ni existe una edad exacta en la que todos los hombres se vuelvan menos fértiles. Es un proceso gradual y muy variable. Algunas investigaciones detectan cambios en determinados parámetros del semen desde mediados de los 30 años, mientras que a partir de los 40 años la llamada edad paterna avanzada recibe mayor atención por su relación con una menor calidad reproductiva y ciertos riesgos que aumentan con la edad.
La fertilidad masculina no termina de golpe
A diferencia de la mujer, que experimenta una disminución marcada de su fertilidad y finalmente llega a la menopausia, el hombre no tiene una edad en la que la producción de espermatozoides se detenga automáticamente.
Un hombre puede producir espermatozoides y llegar a ser padre a edades avanzadas. Sin embargo, poder producir espermatozoides no significa necesariamente mantener la misma fertilidad que se tenía a los 20 o 30 años.
Con el paso del tiempo pueden producirse cambios en el volumen del semen, la capacidad de movimiento de los espermatozoides, su forma y, en algunos casos, la integridad de su material genético. Una revisión de numerosos estudios encontró descensos asociados con la edad en el volumen seminal, la movilidad, la movilidad progresiva y la proporción de espermatozoides con morfología normal, además de cambios relacionados con la fragmentación del ADN.
¿A partir de qué edad empieza el descenso?
No existe una cifra universal, porque cada hombre envejece de manera diferente. La genética, el estilo de vida, las enfermedades y los factores ambientales también influyen.
Algunos estudios han observado cambios significativos en parámetros como movilidad, vitalidad y morfología desde el grupo de 35 a 39 años. Otras investigaciones sugieren que determinados cambios pueden hacerse más evidentes después de los 40 años. Una investigación amplia encontró que algunos parámetros no mostraban cambios antes de los 34 años, mientras que otros comenzaron a disminuir posteriormente; por ejemplo, la concentración y la morfología mostraron descensos después de los 40 años en esa población estudiada.
Por eso, sería incorrecto afirmar que un hombre es fértil hasta los 39 y que pierde repentinamente su fertilidad al cumplir 40. La edad funciona más como una pendiente que como un precipicio: los cambios suelen ser graduales.
Los organismos y guías especializadas suelen prestar especial atención a los hombres de 40 años o más cuando se habla de edad paterna avanzada. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos también señalan que las parejas en las que el hombre tiene 40 años o más tienen una mayor probabilidad de informar dificultades para lograr un embarazo.
¿Por qué disminuye la fertilidad masculina?
La fertilidad depende de un proceso extraordinariamente complejo. No basta con producir millones de espermatozoides: estos deben tener una cantidad suficiente, buena capacidad de movimiento, una estructura adecuada y material genético capaz de participar correctamente en la fecundación y el desarrollo del embarazo.
Con el envejecimiento pueden aparecer varios cambios.
Puede disminuir la movilidad de los espermatozoides
Uno de los factores importantes es la motilidad, es decir, la capacidad que tienen los espermatozoides para desplazarse.
Para que ocurra una concepción natural, los espermatozoides deben recorrer un largo camino y uno de ellos debe llegar hasta el óvulo. Si una menor proporción se mueve correctamente o si disminuye su movimiento progresivo, las posibilidades de lograr la fecundación pueden verse afectadas.
Diversas investigaciones han encontrado una relación entre una mayor edad masculina y una reducción gradual de la movilidad espermática.
También pueden cambiar la forma y la calidad
La morfología se refiere a la forma y estructura de los espermatozoides. Con la edad, algunos estudios han observado una disminución de la proporción de espermatozoides con características consideradas normales.
Esto tampoco significa que un hombre mayor no pueda tener hijos. Un análisis de semen es mucho más complejo que observar un único número, y una prueba aislada tampoco determina por sí sola si un hombre podrá o no lograr un embarazo.
Sin embargo, cuando varios parámetros cambian al mismo tiempo, el proceso reproductivo puede resultar más difícil.
El ADN de los espermatozoides también puede verse afectado
Uno de los temas más importantes relacionados con la edad paterna es el material genético.
Los espermatozoides se producen continuamente durante la vida del hombre. Cada proceso de división celular implica la posibilidad de que aparezcan nuevos cambios genéticos. Con el paso de los años, puede aumentar la acumulación de determinadas mutaciones nuevas, conocidas como mutaciones de novo.
Las guías de fertilidad señalan que una edad paterna más avanzada se asocia con aumentos en ciertos cambios genéticos y cromosómicos, así como con mayor fragmentación del ADN espermático. También se han descrito asociaciones entre la edad paterna avanzada y algunos resultados adversos en la descendencia, aunque el riesgo individual absoluto de muchas de estas condiciones sigue siendo bajo.
La edad no es el único enemigo de la fertilidad
Un hombre de 45 años con buenos hábitos puede tener una mejor salud reproductiva que otro mucho más joven que fuma, consume drogas o tiene una enfermedad no tratada.
Entre los factores que pueden perjudicar la fertilidad masculina se encuentran el sobrepeso u obesidad, el tabaquismo, el consumo excesivo de alcohol, algunas drogas, traumatismos testiculares, la exposición a testosterona, determinados medicamentos, radiación, toxinas ambientales y la exposición frecuente de los testículos a temperaturas elevadas.
Esto explica por qué no debemos mirar únicamente el número de años. La edad importa, pero el estado general de salud también.
¿Qué puede hacer un hombre para cuidar su fertilidad?
Aunque nadie puede detener completamente el envejecimiento, existen hábitos que pueden favorecer la salud general y reproductiva.
Mantener un peso saludable es importante. También ayuda evitar fumar y limitar o evitar el consumo excesivo de alcohol y drogas. Una alimentación equilibrada, la actividad física regular y un buen descanso contribuyen a la salud del organismo.
También es importante no utilizar testosterona o esteroides anabólicos por cuenta propia. La testosterona administrada externamente puede interferir con la producción de espermatozoides.
Conviene proteger los testículos de golpes y consultar con un médico si existe dolor, inflamación, cambios de tamaño o una masa. Algunas condiciones, como el varicocele y determinados problemas hormonales o testiculares, pueden afectar la fertilidad y en ciertos casos requieren tratamiento.
¿Cuándo conviene hacerse una evaluación?
Si una pareja está intentando conseguir un embarazo y no lo logra, la evaluación debe considerar a ambos miembros de la pareja.
Generalmente, cuando la mujer tiene menos de 35 años y la pareja lleva un año intentando concebir sin éxito, se recomienda consultar con un profesional. Si la mujer tiene 35 años o más, suele recomendarse buscar evaluación después de seis meses de intentos sin conseguir el embarazo. También puede ser conveniente consultar antes cuando existen antecedentes o señales de posibles problemas de fertilidad.
En el hombre, una de las pruebas más importantes es el análisis de semen, que evalúa aspectos como concentración, movilidad y morfología de los espermatozoides. Dependiendo de los resultados, el profesional puede solicitar otras pruebas.
La gran verdad sobre la edad masculina
La idea de que los hombres pueden esperar indefinidamente para ser padres sin que la edad tenga ninguna consecuencia es un mito. La fertilidad masculina también envejece, aunque generalmente lo hace de forma más gradual que la fertilidad femenina.
Los cambios pueden comenzar de manera progresiva durante la adultez y algunos estudios detectan descensos más claros desde mediados de los 30 años. A partir de los 40 años, la edad paterna adquiere una importancia mayor en la evaluación reproductiva y en el asesoramiento sobre posibles efectos en la concepción y la descendencia.
Eso no significa que cumplir 40 años sea el final de la fertilidad. Muchos hombres mayores de esa edad son padres de hijos sanos. Lo importante es comprender que las probabilidades y ciertos riesgos cambian gradualmente, y que una buena salud reproductiva depende tanto de la edad como de los hábitos y de las condiciones médicas individuales.
EN RESUMEN
La fertilidad masculina puede empezar a mostrar cambios graduales desde los 35 años aproximadamente, aunque no existe una edad exacta para todos. Después de los 40 años, la disminución de algunos parámetros de calidad del semen y los efectos relacionados con la edad paterna reciben mayor atención médica.
Cuidar el peso, no fumar, evitar drogas, limitar el alcohol, no usar testosterona sin indicación médica y consultar ante dificultades para concebir son medidas importantes para proteger la salud reproductiva.
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