VACUNAS CONTRA EL COVID: ESTOS SON LOS EFECTOS SECUNDARIOS QUE DEBES CONOCER Y LAS SEÑALES QUE NUNCA DEBES IGNORAR

Vacunas contra la COVID-19: efectos secundarios, riesgos reales y cuándo debes preocuparte

Las vacunas contra la COVID-19 han sido administradas a cientos de millones de personas en todo el mundo. Como cualquier vacuna, pueden producir reacciones después de su aplicación. Esto no significa automáticamente que sean peligrosas: muchas de estas reacciones son consecuencia de la activación normal del sistema inmunitario.

Es importante diferenciar entre los efectos secundarios frecuentes, las reacciones poco comunes y los eventos médicos que simplemente ocurren después de vacunarse pero que no necesariamente fueron provocados por la vacuna.

Efectos secundarios más frecuentes

Los efectos más habituales suelen aparecer durante las primeras horas o días después de la vacunación.

Entre ellos se encuentran:

  • Dolor, sensibilidad o inflamación en el lugar de la inyección.
  • Cansancio.
  • Dolor de cabeza.
  • Dolor muscular.
  • Dolor articular.
  • Escalofríos.
  • Fiebre.
  • Malestar general.
  • Náuseas.
  • En algunas personas, diarrea.

La OMS señala que la mayoría de estos efectos son leves o moderados y desaparecen espontáneamente después de unos días. (Organización Mundial de la Salud⁠)

No tener ningún efecto secundario tampoco significa que la vacuna no haya funcionado. Cada organismo responde de manera diferente.

¿Por qué producen fiebre, cansancio o dolores?

Una vacuna busca enseñar al sistema inmunitario a reconocer un agente infeccioso o determinadas partes de él.

Durante esa respuesta pueden liberarse sustancias relacionadas con la inflamación. Por eso algunas personas presentan fiebre, escalofríos, cansancio o dolor muscular.

En otras palabras, sentir molestias después de una vacuna no significa que la persona haya contraído COVID-19 por la vacuna.

Las vacunas de ARNm, por ejemplo, no contienen el virus SARS-CoV-2 capaz de producir la enfermedad COVID-19. (Organización Mundial de la Salud⁠)

Reacciones alérgicas graves

Una de las complicaciones graves conocidas es la anafilaxia, una reacción alérgica intensa.

Es muy poco frecuente, pero puede comenzar rápidamente después de la vacunación. Por esta razón, normalmente se recomienda permanecer unos minutos bajo observación después de recibir una vacuna.

Los signos de una reacción alérgica grave pueden incluir:

  • Dificultad para respirar.
  • Hinchazón de la cara, labios o garganta.
  • Ronchas generalizadas.
  • Mareo intenso.
  • Debilidad repentina.
  • Sensación de desmayo.

La anafilaxia puede tratarse eficazmente cuando se reconoce y atiende rápidamente.

Las personas que hayan presentado una reacción alérgica grave a un componente específico de una vacuna deben informar de ello al personal sanitario antes de recibirla.

Miocarditis y pericarditis

Uno de los efectos adversos que más atención ha recibido es la inflamación del músculo del corazón, denominada miocarditis, y la inflamación del tejido que rodea el corazón, denominada pericarditis.

Se ha observado una asociación muy poco frecuente entre estas enfermedades y algunas vacunas de ARNm, especialmente Pfizer y Moderna. Los casos se han observado con mayor frecuencia en adolescentes y hombres jóvenes, y especialmente después de una segunda dosis. (Organización Mundial de la Salud⁠)

Los síntomas que deben tomarse en serio después de la vacunación incluyen:

  • Dolor persistente en el pecho.
  • Dificultad para respirar.
  • Palpitaciones nuevas o intensas.
  • Debilidad importante.

La OMS señala que muchos casos reportados han tenido una evolución favorable y que la miocarditis también puede aparecer después de una infección por COVID-19.

Si después de una vacuna aparecen dolor de pecho persistente, falta de aire o palpitaciones importantes, es recomendable buscar atención médica en lugar de asumir que se trata simplemente de una reacción normal.

¿Las vacunas pueden causar coágulos?

Aquí es necesario hacer una distinción importante.

Algunas vacunas que utilizaron plataformas de vectores adenovirales, particularmente AstraZeneca y Janssen, fueron asociadas con un síndrome extremadamente raro denominado síndrome de trombosis con trombocitopenia.

Este trastorno combina la formación de determinados coágulos con un descenso del número de plaquetas.

No debe confundirse con todos los tipos de trombosis que existen.

La OMS indicó que este problema era muy infrecuente y que se observaba principalmente con determinadas vacunas de vectores adenovirales. También señaló que no se había identificado este síndrome como asociado a las vacunas de ARNm.

Los síntomas que requieren valoración médica urgente después de una vacuna pueden incluir:

  • Dolor de cabeza intenso y persistente.
  • Alteraciones visuales.
  • Dificultad para respirar.
  • Dolor en el pecho.
  • Hinchazón de una pierna.
  • Dolor abdominal persistente.
  • Moretones inusuales.
  • Pequeños puntos rojizos o morados en la piel.

La aparición de estos síntomas no significa necesariamente que exista un coágulo, pero sí justifica una evaluación médica.

¿Existen efectos secundarios que duren años?

Esta es una de las preguntas más frecuentes.

Los efectos secundarios habituales de las vacunas contra la COVID-19 generalmente aparecen durante los primeros días y desaparecen posteriormente. La vigilancia de seguridad continúa precisamente para detectar acontecimientos poco frecuentes o inesperados.

La OMS señala que los efectos secundarios habituales suelen desaparecer en pocos días y que los eventos graves o prolongados.

Esto no significa que sea correcto afirmar que absolutamente ningún problema de salud pueda aparecer después de una vacuna. Una persona vacunada puede desarrollar posteriormente enfermedades por muchas causas diferentes. Que un problema ocurra después de vacunarse no demuestra por sí mismo que la vacuna lo haya causado.

Para establecer una relación causal se necesitan estudios epidemiológicos y evaluaciones de farmacovigilancia.

¿Las vacunas afectan el ADN?

Las vacunas de ARNm no funcionan modificando el ADN de las células humanas.

Su mecanismo consiste en proporcionar instrucciones temporales para que determinadas células produzcan una proteína que permita al sistema inmunitario reconocer mejor el virus.

El ARNm utilizado en estas vacunas no necesita incorporarse al ADN humano para ejercer su función.

Por eso, afirmar que las vacunas de ARNm “cambian el ADN” no representa correctamente cómo funcionan.

¿Pueden causar infertilidad?

Hasta el momento, no existe evidencia científica sólida que permita afirmar que las vacunas contra la COVID-19 provoquen infertilidad permanente.

La fertilidad es un tema complejo y puede verse afectada por numerosas enfermedades, medicamentos y otros factores.

Es importante no confundir cambios temporales que puedan ocurrir alrededor de una infección o vacunación con infertilidad permanente.

¿Pueden causar problemas neurológicos?

Se han investigado numerosos acontecimientos neurológicos después de la vacunación.

Que un síntoma neurológico aparezca después de vacunarse no significa automáticamente que haya sido provocado por la vacuna. Los sistemas de farmacovigilancia comparan estos acontecimientos con la frecuencia esperada en la población general.

También existen efectos adversos extremadamente poco frecuentes asociados con determinadas vacunas y plataformas, por lo que los organismos sanitarios continúan vigilando las señales de seguridad.

¿Qué pasa si los efectos duran más de unos días?

Si una persona presenta dolor intenso, fiebre persistente, dificultad para respirar, dolor en el pecho, desmayo, síntomas neurológicos importantes o cualquier reacción que empeore en lugar de mejorar, debe consultar a un profesional sanitario.

No es recomendable atribuir automáticamente cualquier síntoma nuevo a la vacuna ni ignorarlo pensando que “es normal”.

Una evaluación médica puede determinar si el problema está relacionado con la vacunación, con una infección, con otra enfermedad o con una coincidencia temporal.

¿Los beneficios superan los riesgos?

La respuesta depende de factores como la edad, el estado de salud, antecedentes médicos, el tipo de vacuna y la situación epidemiológica.

Actualmente, la OMS indica que las vacunas contra la COVID-19 incluidas en sus listas de uso proporcionan protección frente a las formas graves y la muerte por COVID-19. También reconoce que pueden producir efectos secundarios, generalmente leves o moderados, y que los efectos graves son muy poco frecuentes.

La decisión individual de vacunarse o recibir una dosis adicional debe basarse en las recomendaciones sanitarias vigentes en el país y en las características personales de cada individuo.

Una diferencia fundamental: efecto secundario versus coincidencia

Este punto es muy importante.

Si alguien se vacuna un lunes y el miércoles presenta dolor de espalda, eso demuestra que el dolor ocurrió después de la vacunación, pero no demuestra que la vacuna haya sido la causa.

Para determinar una relación causal se necesitan estudios científicos que comparen la frecuencia del acontecimiento entre personas vacunadas y no vacunadas, además de analizar otros factores.

Por eso existen sistemas de farmacovigilancia: permiten detectar señales que posteriormente son estudiadas de manera rigurosa.

¿Cuándo buscar atención médica?

Después de una vacunación, no debes ignorar síntomas graves como:

  • Dolor fuerte o persistente en el pecho.
  • Falta de aire.
  • Desmayo.
  • Palpitaciones intensas o persistentes.
  • Hinchazón repentina de una pierna.
  • Dolor de cabeza muy intenso y diferente a lo habitual.
  • Alteraciones de la visión.
  • Dificultad para hablar o mover una parte del cuerpo.
  • Hinchazón de garganta o dificultad para respirar.
  • Reacción alérgica generalizada.

Estos síntomas pueden tener muchas causas y no necesariamente significan que exista una complicación relacionada con la vacuna. Sin embargo, algunos pueden representar emergencias médicas y requieren atención inmediata.

Conclusión

Las vacunas contra la COVID-19 sí pueden producir efectos secundarios. Los más comunes son dolor en el brazo, cansancio, dolor de cabeza, fiebre, escalofríos y dolores musculares, y normalmente desaparecen en pocos días.

También existen acontecimientos adversos graves conocidos, pero son muy poco frecuentes. Entre ellos se encuentran la anafilaxia, la miocarditis y pericarditis asociadas muy raramente con algunas vacunas de ARNm, y el síndrome de trombosis con trombocitopenia relacionado con determinadas vacunas de vectores adenovirales.

Lo más importante es evitar tanto el alarmismo como la falsa seguridad. Las vacunas deben evaluarse con evidencia científica, vigilancia continua y teniendo en cuenta los riesgos y beneficios para cada persona.

Si después de una vacunación aparece un síntoma grave o persistente, lo correcto es consultar a un profesional de salud y no intentar diagnosticarlo únicamente por internet.

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